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Reseñas Biográficas

Detalle de la investigación o artículo

2025-11-16 • Reseñas Biográficas

Mariano Eduardo de Rivero, primer científico de la República

Autor
Diario el Expreso / Señor Fernán Altuve-Febres Lores Autor / Investigador
Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz (1798-1857) nació en Arequipa y a sus cortos 12 años fue enviado a realizar sus estudios a Inglaterra. Su biógrafo Miguel A. Pérez en “Figuras Americanas” (1891) nos dice que el director del colegio, Daniel Dowling, noto la gran disposición del joven Rivero para las ciencias físicas y matemáticas y por ello fomentó en él estas disciplinas.
En 1817 paso a Paris para formarse en su escuela de minas y tuvo por maestro al químico y erudito Luis Jose Gay-Lussac (1778-1850). En Francia conoció a Alejandro von Humboldt (1769-1859) quien lo motivó para que se pudiese especializar en su alma mater, la Escuela de Friburgo. Ahí Rivero descubrió un mineral extremadamente raro al que llamo “humboldtina” en honor del sabio alemán.
En 1821 los gobiernos independentistas de Chile primero y de Gran Colombia después lo invitaron a regresar a América para que pusiese sus vastos conocimientos al servicio de las nuevas republicas. Viajando por Venezuela, en 1822, descubrió un mineral desconocido al que bautizo con el nombre de su maestro Gay-Lussac: la “gaylussita” y, en Bogotá, organizó el Museo de Historia Natural (1823). A instituciones como esta se les daba gran importancia ya que la visión ilustrada de la prosperidad estaba muy influenciada por la escuela fisiocrática que concebía que la riqueza de cada país se encontraba en sus recursos naturales los cuales debían ser conocidos y estudiados para usarse con el mayor provecho. Debido a esa misma óptica los diseños de los escudos nacionales de los nuevos estados hispanoamericanos describían y valoraban sus regiones y riquezas del país.
Rivero regreso al Perú en 1825 invitado por Simón Bolívar por recomendación de Alejandro von Humboldt, maestro del primero y amigo del segundo. En Lima fue nombrado jefe en la dirección general del ramo de minería, en la dirección de Instrucción y en 1826, se ocupó de instalar el Museo Nacional que había sido creado nominalmente por San Martin en 1822 y que existió hasta su saqueo durante la ocupación de Lima en 1881. Este museo trato de exponer tanto las riquezas naturales como curiosidades históricas u objetos arqueológicos que se conocían entonces con el nombre de “antigüedades”.
Rivero y Ustariz, integró la tertulia de José María de Pando y, a pedido de este, viajó en septiembre de 1826 a su Arequipa natal para organizar la enseñanza del Colegio de la Independencia Americana, pero, tras la caída de Bolívar, se exilio en Chile (1827). Con el regreso de Pando al gabinete del general Gamarra, el “sabio Rivero” fue encargado de la reorganización de la Escuela de Minas de Huánuco y, en 1832, resultó elegido diputado por las filas conservadoras.
En 1845 llego a la presidencia Ramón Castilla, gobernante que le profesaba un afecto especial porque él había hecho los primeros estudios sobre el salitre de Tarapacá cuando este mandatario se desempeñaba como simple subprefecto de esa provincia (1826) y, gracias a esos informes, las virtudes del producto se difundieron en Europa. Entonces Rivero fue nombrado prefecto de Junín y, en honor del mandatario, fundo en 1847 la ciudad de San Ramón en torno a un pequeño fortín. Luego fue nombrado prefecto de Moquegua en 1848.
Terminada exitosamente sus labores administrativas, en 1850 fue asignado al cuerpo diplomático siendo nombrado cónsul general del Peru en Bruselas ciudad donde público, en dos tomos, su “Colección de Memorias Científicas e Industriales” (1857). En 1851 había publicado en Viena, en coautoría con Johann Jakob Tschudi (1818-1889), el libro “Antigüedades Peruanas” (1851) donde expone el origen, la historia, religión, lengua y las costumbres del imperio de los Incas, pero también pone énfasis en los conocimientos y monumentos de esta cultura. El texto alcanzo notable interés en Europa y dio paso en nuestro país a la distinción entre la disciplina histórica y las disciplinas que hoy conocemos como antropología y arqueología. Mariano Eduardo de Rivero murió en Paris el 6 de noviembre d 1857.

Referencia:

https://www.expreso.com.pe/opinion/mariano-eduardo-de-rivero-primer-cientifico-de-la-republica/
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