2026-10-26 • Artículos de Opinión
El verdadero padre de la arqueología
Director Ejecutivo del Instituto Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz Juan Carlos Llosa Pazos
Autor / Investigador
El verdadero padre de la arqueología
“Fue el sabio Mariano Rivero, temprano constructor de peruanidad, verdadero amante de su patria, modelo de servidor público, verdadero padre de la arqueología en el Perú”.
El reciente hallazgo de una cámara funeraria con 38 individuos y objetos pertenecientes a la cultura Chimú en la ciudad preinca Chan Chan, anunciada al país por el ministro de Cultura, Alberto Beingolea, nos recuerda que la arqueología en el Perú tiene mucho más por descubrir en las entrañas de nuestra tierra.
Este hecho notable, al que debe darse la notoriedad que merece y el reconocimiento a los arqueólogos que lo han hecho posible, nos recuerda al primer peruano que inició las investigaciones arqueológicas en Chan Chan en la naciente República del Perú, el sabio arequipeño Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz, discípulo de Humboldt, autor de “Antigüedades Peruanas” (1841), verdadero padre de la arqueología peruana.
Tal como señala Federico Kauffmann Doig en su libro “Manual del arqueólogo peruanista” (1961): “El primer estudio dedicado exclusivamente a la investigación del pasado precolombino y que instituye métodos y procedimientos de tipo científico, lo constituye ‘Antigüedades Peruanas’ de Mariano Eduardo de Rivero [...]. La publicación de este libro consigue promover el interés –tanto dentro como fuera del país– por los restos monumentales dejados por los antiguos peruanos” (pág. 30). A pesar de ello, se suele considerar al insigne Julio C. Tello como el padre de la arqueología peruana. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."
Sin embargo, esto ocurrió mucho antes de que Tello o incluso de que Antonio Raimondi iniciaran sus viajes por el Perú y sus investigaciones arqueológicas. Raimondi conoció a Rivero a su llegada al Perú en 1850, un año antes de la partida del sabio a Europa como cónsul general peruano en Bélgica. Como parte de su misión, Rivero difundió nuestra cultura e historia en el Viejo Continente, aprovechando sus excelentes relaciones con la comunidad científica europea, incluidos viajes a España con ese propósito. El célebre naturalista milanés llegó a escribir sobre Rivero: “Como hombre científico, fue más conocido y apreciado en Europa que en su mismo país (....) Los rasgos característicos del sabio Rivero son la modestia, la actividad y el vivo entusiasmo por nuestro progreso físico e intelectual”.
La poca valoración del legado del sabio Rivero en nuestra historia la atribuyo a las corrientes indigenistas muy influyentes en muchos autores y académicos nacionales motivados por su antihispanismo y su desprecio por lo criollo, más aún si el ilustre arequipeño fue un aristócrata formado como ingeniero de minas y científico en Europa en las postrimerías de la Ilustración.
Irónicamente, Rivero, que investigó muchos restos arqueológicos, entre ellos Chan Chan (en su homenaje una de sus ciudadelas lleva su nombre y el de su colaborador, el explorador suizo Johann Jakob von Tschudi), fue un gran crítico de la destrucción española de los monumentos del glorioso pasado prehispánico, del cual Rivero fue un gran admirador y protector como primer director del Museo de Historia Natural del país. Fue el sabio Rivero, temprano constructor de peruanidad, verdadero amante de su patria, modelo de servidor público, verdadero padre de la arqueología en el Perú. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."
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